Nuestro primer cabezón

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Lo que queda ha obtenido el trofeo a la Mejor Película (Feature Film Competition) en la quinta edición del DEA – Open Air International Film Festival de Saranda (Albania): Ya tiene su primer cabezón. Tal cual. Antes participó en el 27th Chichester International Film Festival (UK). Y aún antes formó parte de la sección oficial del I Festival Internacional de Cinema Pedra Azul (Brasil), en el que obtuvo nominaciones a varias categorías y el trofeo “Rota do Lagarto” al Mejor Guion de largometraje. Tres nuevas coordenadas que permiten trazar un camino, el de los festivales: Mammoth Lakes, Pedra Azul, Chichester, Saranda…Y en octubre: el Great Western Catkills International Film Festival (New York, USA). Mientras llega, le sacaremos el brillo al cabezón.

Dejo unos enlaces a medios que recogen todo esto como si fuera noticia: La tribuna de AlbaceteLa verdad, Albatera Actualidad, Diario de la Vega. Y, como curiosidad, la noticia en medios albaneses: Koha, Arbresh, SotNews.

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Entre Chéjov y Rosales

Tengo claro el cine que me gusta y el que no me gusta. Me gusta el cine que me sorprende y el que se viene conmigo a casa. Unas horas, unos días. Ese cine que se queda a vivir en mi salón y en mi retina. No me gusta el cine envuelto en papel de artificio. Me aburre, me hastía.  Procuro evitarlo. Entre el gusto y el disgusto hay otro tipo de cine, la mayor parte del cine que veo, películas que me habría gustado que me gustasen más, pero que se quedan a mitad de camino. No sigo modas ni creo en cánones, más allá de este criterio: el cine que me gusta, el que no me gusta y el que se queda en medio. No es algo nuevo, por otra parte, pues ya lo dijo en su tiempo Chéjov: “Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan”.

Dicho esto, me gusta el cine de Jaime Rosales. Arriesga y suele ganar. Por eso leí El lápiz y la cámara, en busca de los cimientos de sus imágenes. El ensayo es valioso y controvertido. Me gusta, por supuesto. Y me disgusta también. No puede ser de otra manera. Su nota liminar es toda una declaración de intenciones: “No es posible vivir sin contradicciones. A lo largo de este libro espero caer en varias incoherencias. […] Tal es nuestra naturaleza profunda: contradictoria. Eso no exime a una persona o a un autor de cierta responsabilidad hacia sí mismo y hacia su trabajo. […] No todo vale ni tampoco todo puede ser completamente coherente”. Firmo debajo y sigo leyendo. Habla del cine por dentro y por fuera, del artista y del artesano, de la humildad y la tenacidad que debe tener un director de cine, de su desnudez, de la necesidad de crear obras claras y misteriosas a un tiempo, lúcidas e intuitivas. Habla de la importancia del espectador como centro de los pensamientos del creador cinematográfico: un enemigo a conquistar. También habla de otras cosas, que seguramente olvide antes porque me interesen menos o porque comulgue menos con ellas. Me gusta, sobre todo, esa idea suya del cineasta existencial -no tanto la del celuloidista-, del cine como la vida. Vivir. Rodar. Vivir rodando. Y más que nada, me gusta que me guste este ensayo suyo tanto como su cine.

Lo que queda en el MLFF’18

El estreno internacional de Lo que queda se produjo el pasado 26 de mayo en el Mammoth Lakes Film Festival (California, EE.UU.).

No me apetece hacer una loa al festival con infinitas palabras de agradecimiento, aunque eso me salga cada vez que me siento frente al ordenador. Tampoco pretendo publicar un texto aséptico y vacío de impresiones y sentimientos. En todo caso, me gustaría evitar el lugar común, tan presente en Facebook, Twitter e incluso en periódicos de tirada nacional. Y publicar algo que pese, aunque nada de lo que publique pese lo suficiente.

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La realidad es que Lo que queda se ha estrenado internacionalmente y que el MLFF es un festival casi recién nacido pero maravilloso, enmarcado en las montañas nevadas de California. Allí nos fuimos y allí nos encontramos con diversos cineastas de medio mundo que traían, como nosotros, su película bajo el brazo. No me parecieron malas películas las que vi, sino todo lo contrario. Disfruté, particularmente, con Recharge de Christopher Meyer y con Fort Maria de S. Cagney Gentry y Thomas Southerland. Tower. A Bright Day de Jagoda Szelc ganó merecidamente el premio a la mejor película internacional. Por otro lado, es fácil predecir que Jerry Carlson tenga una larga y exitosa carrera cinematográfica, su Shadow Animals así lo atestigua.

De Mammoth Lakes nos traemos unos cuantos buenos amigos. De California, además, vuelvo con una grata impresión. No esperaba disfrutarla tanto. No, al menos, de esa manera. EE.UU., al fin y al cabo, solo suponían para mí unas coordenadas más en el mapamundi. Ni siquiera su cinematografía me ha interesado en exceso. Pero un país que oscila entre Obama y Trump, definitivamente no puede dejarte indiferente una vez que has cruzado sus fronteras. Y así fue, me sorprendió. Para bien. Para volver. De hecho, ya estoy de vuelta leyendo a Joan Didion y revistando algunos de los clásicos básicos del western americano: Fort Apache, Duelo al sol, El árbol del ahorcado, Cielo amarillo. Esta última, de William A. Wellman, es oscura y maravillosa.

Aquí dejo una nota de prensa que recoge nuestro paso por el MLFF’18.

PD. Por cierto, también en mayo pero antes de acudir al festival presenté un total de nueve obritas en la XXXII Muestra Comarcal de Teatro Escolar “Ciudad de Orihuela”. Tal vez sea un buen momento para ir recopilando algunos de los manuscritos y editar una suerte de libro.

Padre Illán (las moscas)

Me niego a alimentarme de papilla artística. El arte debe conmover, conmocionar, invitarte a pensar. No es un deber, en realidad, ni siquiera una cuestión de principios. Pero qué necesidad tiene el arte de reproducir discursos caducos o, aun peor, completamente huecos. Prefiero el arte que hace preguntas al que ofrece respuestas. Ese arte valiente e inteligente de tipos como Jaime Rosales, Ruben Östlund, Magnus von Horn o Ulrich Seidl. O ese otro arte que nos llega del sur, el de Pablo Larraín. Especialmente El club (2015) se ha quedado bien arraigada a mis entrañas. De ahí no se mueve, ni de mi cabeza. El relato que os presento bajo estas líneas surge del impacto que me produjo esta endemoniada película chilena. Os dejo con él y con una foto de Carlos Montes, un artista que no se corta si su intención es cortar, un amante del arte, de todas las artes. Un amante de los de verdad.

Carlos Montes

Padre Illán (las moscas)

Las moscas durmiendo en tu boca. La palabra de Dios. Las moscas aleteando bajo tus párpados. Tu cuerpo orondo como un suculento pastel de carne, Padre Illán. Tú, que quitabas el pecado del mundo en el sotabanco de la rectoría. Tan aseado, tan bonachón. Padre Illán, Padre Illán. Recuerdo que libé tu glande por primera vez un Miércoles de Ceniza. Ahora solo las moscas patean tus testículos. Las moscas de la Cuaresma. Las de Pentecostés. La tentación, la penitencia y aquella enumeración capital del Papa Gregorio Magno: Lujuria, Pereza, Gula, Ira, Envidia, Avaricia, Soberbia. Padre Illán, no se trata de aplastar gusanos, sino de predicar la palabra de Dios, decías. “Y su perdón es el amor”. Tus manos, tus labios, el recto de mi ano. Todo es amor. La Carta de San Pablo a los Corintios, el silencio de los corderos. Tu falo. El Papa Francisco: Lujuria, Lujuria, Lujuria, Lujuria, Lujuria, Lujuria, Lujuria. Las moscas de la lujuria. Extasis, Salvación. Incluso en el pecado, Padre Illán, incluso en el Amor. Bendice tu semen y no blasfemes ni supliques que te redima. Los Santos Inocentes admiramos tu benevolencia. Tu Fe. Descansa en Paz, Padre Illán, maná para moscas famélicas, santísima sangre de Cristo.

 El amante compone esta elegía al encontrar el cadáver del sacerdote tendido en el suelo de la sacristía. A modo de homenaje póstumo, se arrodilla junto al difundo, se aferra a su pene y lo agita en busca de una última erección que nunca llega.

Tiempo para brillar

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Las alumnas de Mudic Cine de este curso todavía no han salido del instituto pero ya llevan varios meses preparando una webserie que apuesta por la amistad y reivindica la figura de diferentes científicas de todos los tiempos. Han desarrollado los personajes, han escrito los guiones, han preparado los castings… Y ahora han comenzado a rodarla, sobradas de entusiasmo, meticulosas.

Me siento orgulloso de haber timoneado durante cuatro años este proyecto y de seguir en ello. El reto de este curso es mayúsculo, pero el trabajo está siendo excelente. El trabajo de las alumnas, por supuesto, verdaderas profesionales. ¡Qué privilegio poder seguir semanalmente su evolución!

En un par de meses podremos ver el primer episodio de Tiempo para brillar en YouTube.

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Breve apunte sobre

Febrero ha sido un mes dedicado al cine surcoreano: Kim Ki-duk, Park Chan-wook, Lee Sang-woo, Bong Joon-ho, Lee Hey-jun, Lee Joon-ik, Na Hong-jin, Lee Chang-Dong, Lee Jeong-beom. Anoto los nombres para retenerlos, porque algunos se me escapan cuando deberían estar bien pegados a mi memoria y a mis entrañas. Cineastas mayúsculos de estilos tan crudos como delicados. Pienso en ellos y pienso en Lo que queda. No son un espejo en el que nos mirásemos cuando comenzamos a concebir el proyecto ni tras su finalización, sin embargo, también se aprecia cierta crudeza en nuestra película. O más que crudeza, sequedad. La de la tierra de estas regiones del interior del levante peninsular. Su estilo -la ausencia de música, el estatismo, etc.- marca la radicalidad de la película y su digestión. No es cine surcoreano -¡ya nos gustaría!-, pero tiene ese punto discordante que tanto me gusta cuando miro trabajos ajenos.

Aquí os dejo una entrevista para Albatera Actualidad.

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El todoterreno

El siguiente texto nació en septiembre como homenaje velado a Sabina y está en proceso de metamorfosis. Por supuesto, no logro intuir en qué se convertirá… Puede que se descomponga y desaparezca. Puede que llegue a mariposa. En cualquier caso, aquí lo dejo, como el cielo de Tranströmer, a medio hacer:

El todoterreno

Felicidades, cazador, relájese en el spa. El circuito consta de pediluvio, baño turco, hamman, ducha escocesa, jacuzzi, fuente de hielo y sauna. Peeling corporal. Y masaje al candor de una vela. Desea una copita de cava o prefiere, tal vez, la especialidad de la casa: un happy end a la cubana. Si el caballero cambiase de parecer, no dude en comunicárnoslo. El todo incluido ofrece estos privilegios, pero no conviene abusar: A mí me gusta el bistec poco hecho, jugoso, un sabor equilibrado. Felicidades, matador, luzca trofeo y rifle en el gimnasio. Impala, cebra, hipopótamo, kudú, cocodrilo, jirafa, lince, rinoceronte. Muestre en su iPhone ese canguro que fusiló en el culo del mundo. Felicidades, encanto. Ejecute también al revisor y coméntele al fiscal que los pensamientos no se disponen en fila india ni entienden de formación militar. Se aglutinan, se amontonan, se descomponen. Recuerde a Sabina. Felicidades, Sabina. No pisa un spa, pero está abonado a la ruta de los putipubs: Su libido no caduca. Recuerde a Begoña follándose a adolescentes que conoce en foros exclusivos de internet. Felicidades, Begoña, sigue usted la máxima de la conciencia todoterreno: Sobrevivir y salir indemne. El todoterreno. Un Mercedes GLE. Un Bentley Bentayga. Un Porsche Cayenne. Un Range Rover Sport asegurado a todo riesgo. Felicidades, conductor, bienvenido al gabinete. Por qué no asistió al funeral de su suegro. Bien. Sea preciso a la hora de mentir. Inténtelo. Te quise tanto, Amalia. Y sin embargo, ahora únicamente te compadezco. Ni tan siquiera conservas la belleza. Pruebe de nuevo. Amalia, cielo, te queda tanto lastre por soltar. Por qué no empiezas por tu orgullo y reconoces que para ti solo fui un saco de estiércol, incluso en la dulzura. Una vez más. Así eres tú, Amalia: Inteligente, lúcida, mordaz y dueña de un corazón que no te cabe en el pecho. Felicidades, campeón. Pero no olvide que la enumeración aséptica de sus bondades debería incluir una pátina sentimental. Además, es conveniente que se decida: Viuda negra o mantis religiosa. No tema, en todo caso. El sastre le preparará una condena a la medida de su cartera. El amasijo. Recuerde a Gonzalo regocijándose de las miserias de su familia. La fila india. Tras Amalia, Laura. Cambio de piel y de conciencia. De rifle. De todoterreno. Como Sabina. El pellejo del coño de su mujer por el culo gordo de una mulata. Como Begoña. Como Gonzalo. Felicidades, triunfador. Asómese a ese espejo y admírese. Sotogrande, Montecarlo. Los safaris. El spa. Laura. Sus pies fríos acariciando los suyos bajo las sábanas. El amor, el dinero. El todoterreno. La vieja historia de la dama y el vagabundo.

Nos movemos

Presentaciones Lo que queda enero

Continúa el tour de presentaciones de Lo que queda por los pueblos que nos acogieron durante el rodaje. Enero nos llevará a Abanilla, Bullas, Granja de Rocamora y San Isidro. Preestrenos sin palomitas.

Lo que queda (2017)

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Lo que queda ha recibido su primera crítica. La segunda, en realidad. En cualquier caso, resulta reveladora: “una película rara de cojones”. No creo que lo sea tanto. O sí. Da igual. Lo que queda gira en torno a la identidad y sus diferentes versiones. ¿Puede haber algo más cercano a la realidad y a la vez más extraño?

La película ha sido presentada en “El Búho Café-Cultural” (Elche de la Sierra) ante una veintena de curiosos. Y antes, en “Trivial Café”, ante unos pocos amigos. La ruta continúa por cada uno de los pueblos que aparecen en el film. Presentaciones desde lo pequeño, sin alfombras rojas ni pizca de glamour, a la espera de la carretera de los festivales. Una carretera sin asfaltar. De segunda. De tercera. Y probablemente en dirección prohibida. Sea como sea, ¡nos vemos en los cines!

Itinerante

Velódromo se mueve y me muevo con él. En julio estuvimos en un encuentro de autores y editores en la Playa de los Libros de Los Alcázares y firmando en La Feria del Libro de Alicante. En agosto nos pasamos por la Biblioplaya de Almería (y por su playa, a secas). Septiembre se resume en tres animosos coloquios: Librería Mascarat (Altea), La Polivalente (Málaga) y Librería Juan de Mairena (Granada). Y octubre nos deja en el horizonte una nueva presentación en Librería Pynchon&Co. (Alicante). Todavía nos soportamos. Eso me reconforta.

Girasoles y Velódromo Los Carlos

Dejo enlazadas las reseñas que Anika entre libros hace de Girasoles en Venecia y de Velódromo. La foto, por cierto, es de Carlos Montes: Gracias.