Casa Natal de Miguel Hernández

Casa Natal de Miguel Hernández 1

La tarde de hoy en la Casa Natal de Miguel Hernández ha sido emotiva. Me gusta que haya sido así: recogida, íntima, tan cercana. José Luis Zerón me ha arropado con sus palabras y un puñado de amigos con su presencia. He recordado a Paco Berná y a mi querida y añorada Norma. Los versos se me han ido cayendo de la boca, y me he sentido tranquilo, agradecido, feliz.

La Fundación Cultural Miguel Hernández promueve estos “Encuentros con la poesía” dentro de la “Primavera Hernandiana”. Larga vida.

Casa Natal de Miguel Hernández 2

Las baldosas

Lo que queda laureles 35

Estas son las baldosas del camino. No es cosa de horror vacui ni de ser presumido. No se trata de eso. Este cartel, así, vestido de laureles, es una muestra de agradecimiento a todos los festivales por los que ha pasado Lo que queda. Festivales mayores y menores, que se abren paso o que ya tienen un buen trecho andado. Festivales de Canadá, EE.UU., México, Puerto Rico, Brasil, Chile, Argentina, Finlandia, Inglaterra, Portugal, España, Francia, Italia, Grecia, Albania, Montenegro, Kosovo, Rumanía, Polonia, Lituania y Corea del Sur. Sus pantallas son ventanas para la película, mirillas por donde se asoma el espectador. Por eso mismo son tan importantes para nosotros. Porque Lo que queda también existe gracias a ellos. Son las baldosas que nos permiten seguir caminando.

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Tiempo para Brillar (2ª temporada)

Presentación Tiempo para brillar2

La segunda temporada de Tiempo para brillar se presentó el pasado viernes en Orihuela. Termina así un ciclo de trabajo con unas alumnas fantásticas. Esta segunda temporada pronto llegará a las pequeñas pantallas de la tela de araña. Mientras tanto, nace un nuevo proyecto en Mudic Cine: AIC: Agencia de Investigación Científica.

Lo que queda y octubre: Kosovo Film Festival “The Goddess on the Throne” (Kosovo) y Les Rimbaud du Cinéma (Francia).

Lo que queda, Mejor Película en Picknic Film Festival

No es tan común premiar a unos verdaderos desconocidos, pero a veces sucede: ¡Lo que queda, Mejor Película del diez Picknic Film Festival (Santander)!

Allí, en Santander, en septiembre, hace exactamente diecisiete años conocí a Lucas. Hablamos de cine, por supuesto, pero hablamos poco. Con los años la amistad cuajó y también las colaboraciones. Hoy, de alguna manera, se cierra un círculo con este premio, aunque los círculos no dejan de girar.

El camino continúa

banner lo que queda

Cinergo International Film Festival (Grecia) nos premió a la Mejor Dirección y a la Mejor Fotografía por Lo que queda. De esto hace un par de meses. Desde entonces la película ha pasado por Scandinavian International Film Festival (Finlandia), Trinity International Film Festival (USA), Picknic Film Festival (Santander) y tiene pendientes Paraná Internacional Film Festival (Argentina), Militello Independent Film Fest (Italia), South Texas International Film Festival (USA) y Seoul International Film Festival (Corea del Sur) hasta finales de septiembre. También se proyectó en el cine de verano del Ateneo socio-cultural “Viento del pueblo” de Orihuela hace un par de semanas. Lo anoto a modo de lista, para que no se me olvide. Pero  me detengo y me sonroso por todas las cosas buenas que le están pasando a la película.

Dejo el enlace a una noticia que da cuenta de lo sucedido en el diez Picknic Film Festival. ¡Qué cine tan especial el Groucho! De repente, también nos quieren en la península.

Julio y Santiago


julio y santiago

Hoy se ha presentado la revista Julio y Santiago, en la que me han publicado un artículo memorístico, “Recuerdos en Tecnicolor”. Rescato un fragmento:

“Mis tardes en el Mendoza llegaron tarde, bien entrados los noventa, pero siguieron hasta el To be continued final, cuando se convirtió en VideoBox, el último bastión del cine de videoclub. Del Mendoza conservo esa pequeña joya que era su carnet de socio: la reproducción en miniatura del cartel de Casablanca. Las tertulias cinéfilas de VideoBox también las guardo para los restos. Me habría gustado ver Lo que queda descansando en alguno de sus estantes, pero la era digital ha ido arrasando con todo lo que la precedió”.

Hoy me reencontré, además, con Guillermina. De ella también hablo en el artículo. De su quiosco, en el que dormían los héroes del celuloide que admiré en mi adolescencia. Hacía años, al menos quince, que no la había vuelto a ver. El reencuentro ha sido breve pero emotivo. Necesario.

Podgorica, Butte, Madeira, Bayamón

Lo que queda viaja a Dzada Film Fest (Podgorica, Montenegro), antes habrá pasado por Covellite International Film Festival (Butte, Montana, EE.UU.), y después aterrizará en Cinergo International Film Festival (Atenas, Grecia). Un viaje inesperado. Punto y seguido a una serie de festivales que la acogieron en primavera: Festival Internacional de Cine de Bayamón (Bayamón, Puerto Rico), Las Cruces International Film Festival (Nuevo México, EE.UU.), Felacos (Santiago, Chile), Madeira Fantastic Film Fest (Isla Madeira, Portugal), Valle Film Fest (Valle, México), Craft Film Festival (Barcelona), Unrestricted View Film Festival (Londres, Reino Unido). Un paseo por el mundo con broche de oro: Mejor Película en Felacos.

Craft'19

No sé si dije cosas que igual no debería haber dicho, pero aquí queda “¿Qué hacer cuando la película está acabada?“, la mesa redonda en la que participé en el Craft Film Festival, junto a Manolo Munguía, David Kumada, Pattie B. Clapés y la dupla Casas-Pintó. Y aquí el coloquio que tuvo lugar en la Librería Codex sobre “Un cine verdaderamente independiente”, junto a Lucas Parnes, Fernando Alonso y Carlos Escolano.


Mayo ha sido, una vez más, un mes de estrenos gracias a la XXXIII Muestra Comarcal de Teatro Escolar “Ciudad de Orihuela”: Nueve obritas esta vez, la coordinación de la muestra y un recuerdo continuo. Sigue la tradicional foto de familia:

muestra'19 Me quito el cráneo ante ellos.

No siempre sucede

He recibido la carta de un poeta que ha leído Velódromo. Me habla del discurso ético y comprometido con la condición del ser humano de mi obra, de la gravitación estética del lenguaje utilizado, “abierto, atento tanto a lo vertical como a lo raso”. Comenta el vitalismo de los textos, pese a sus zonas oscuras, e insiste en el sentido del humor que tamiza el sentido trágico de mi escritura”. También escribe algo sobre la “deliberada búsqueda de la frivolidad y el artificio ante la imposibilidad de toda certeza”. Agradezco sus palabras, y las comparto desde el anonimato. Me quedo, además, con lo que se infiere: Se ha detenido en el libro, más allá del pezón velado de la portada. No siempre sucede.

El veintisiete

Luna

Estos días he vuelto a La generación del 27 desde dentro de Juan Manuel Rozas, una selección ordenada de ciento cincuenta y dos textos y documentos escritos por los propios protagonistas del veintisiete, que nos acerca íntimamente a dicha generación y a su forma de entender el mundo, el arte, la literatura, la vida. Rozas cede la palabra a los propios autores del veintisiete, para que se expliquen a sí mismos como generación, y otorga al lector la responsabilidad de desarrollar, hilvanando, el guion que une los textos. Tiende un puente entre ambas generaciones, la que escribe y la que lee, evocando, sugiriendo. Esta antología crítica te invita a pensar y a amar. Por eso vuelvo a ella, porque no hay nada más preciado para entender a un autor -o a un movimiento artístico, generación, etc.- que su propia obra. Y esto, a veces, se nos olvida.

Sobre lo mundano:

  • Lo que queda se proyectará en la Lonja de Orihuela, enmarcada en unas jornadas de cine independiente local.
  • Lo que queda viajará rumbo al Central Alberta Film Festival de Canadá y rumbo al Festival Multicultural “Psicodália” de Brasil.
  • Polvo de Hadas participará en la VI Muestra “Cinema Paniso”, un rescate del olvido en toda regla.

Dejo el enlace a un diario que habla de esto último.

Delitos clásicos

Jesús Proyector

Los gatos duermen en el sofá mientras termino de ver El soborno (John Cromwell, 1951): Robert Mitchum desmantelando a unos cuantos mafiosos. Un par de noches antes revisé Hombres errantes (Nicholas Ray, 1952): Robert Mitchum haciendo pasta de rodeo en rodeo. La vi en sesión doble junto a El salario del miedo (H.G. Clouzot, 1953), en la que no actúa Mitchum pero sí Yves Montand transportando un cargamento de nitroglicerina. Los gatos también dormían aquella noche en el sofá. A ellos no les gusta el cine, más allá de algunos documentales de animales y ciertas películas de animación. Yo cada día disfruto más del clásico, sobre todo cuando hablamos de películas tan modernas como las citadas o como L’Atalante (Jean Vigo, 1934), El incinerador de cadáveres (Juraj Herz, 1969) o Salome (Charles Bryant, 1923). Lo anoté en el diario: “aprender de los clásicos a ser moderno”.

En otro orden de cosas, aunque Lo que queda aún no ha encontrado su hueco en los festivales nacionales, continúa su andadura por el circuito internacional: El próximo fin de semana se exhibirá en el Red Rock Film Festival (Utah, EE.UU.) y en el Festicini, Festival Internacional de Cinema Independente (Sao Paulo, Brasil). No todo lo que pisamos son arenas movedizas.

P.D. A cuento del galardón en el DEA, me entrevistaron en La verdad. Aquí dejo las pruebas del delito.