Julio y Santiago


julio y santiago

Hoy se ha presentado la revista Julio y Santiago, en la que me han publicado un artículo memorístico, “Recuerdos en Tecnicolor”. Rescato un fragmento:

“Mis tardes en el Mendoza llegaron tarde, bien entrados los noventa, pero siguieron hasta el To be continued final, cuando se convirtió en VideoBox, el último bastión del cine de videoclub. Del Mendoza conservo esa pequeña joya que era su carnet de socio: la reproducción en miniatura del cartel de Casablanca. Las tertulias cinéfilas de VideoBox también las guardo para los restos. Me habría gustado ver Lo que queda descansando en alguno de sus estantes, pero la era digital ha ido arrasando con todo lo que la precedió”.

Hoy me reencontré, además, con Guillermina. De ella también hablo en el artículo. De su quiosco, en el que dormían los héroes del celuloide que admiré en mi adolescencia. Hacía años, al menos quince, que no la había vuelto a ver. El reencuentro ha sido breve pero emotivo. Necesario.

Podgorica, Butte, Madeira, Bayamón

Lo que queda viaja a Dzada Film Fest (Podgorica, Montenegro), antes habrá pasado por Covellite International Film Festival (Butte, Montana, EE.UU.), y después aterrizará en Cinergo International Film Festival (Atenas, Grecia). Un viaje inesperado. Punto y seguido a una serie de festivales que la acogieron en primavera: Festival Internacional de Cine de Bayamón (Bayamón, Puerto Rico), Las Cruces International Film Festival (Nuevo México, EE.UU.), Felacos (Santiago, Chile), Madeira Fantastic Film Fest (Isla Madeira, Portugal), Valle Film Fest (Valle, México), Craft Film Festival (Barcelona), Unrestricted View Film Festival (Londres, Reino Unido). Un paseo por el mundo con broche de oro: Mejor Película en Felacos.

Craft'19

No sé si dije cosas que igual no debería haber dicho, pero aquí queda “¿Qué hacer cuando la película está acabada?“, la mesa redonda en la que participé en el Craft Film Festival, junto a Manolo Munguía, David Kumada, Pattie B. Clapés y la dupla Casas-Pintó. Y aquí el coloquio que tuvo lugar en la Librería Codex sobre “Un cine verdaderamente independiente”, junto a Lucas Parnes, Fernando Alonso y Carlos Escolano.


Mayo ha sido, una vez más, un mes de estrenos gracias a la XXXIII Muestra Comarcal de Teatro Escolar “Ciudad de Orihuela”: Nueve obritas esta vez, la coordinación de la muestra y un recuerdo continuo. Sigue la tradicional foto de familia:

muestra'19 Me quito el cráneo ante ellos.

No siempre sucede

He recibido la carta de un poeta que ha leído Velódromo. Me habla del discurso ético y comprometido con la condición del ser humano de mi obra, de la gravitación estética del lenguaje utilizado, “abierto, atento tanto a lo vertical como a lo raso”. Comenta el vitalismo de los textos, pese a sus zonas oscuras, e insiste en el sentido del humor que tamiza el sentido trágico de mi escritura”. También escribe algo sobre la “deliberada búsqueda de la frivolidad y el artificio ante la imposibilidad de toda certeza”. Agradezco sus palabras, y las comparto desde el anonimato. Me quedo, además, con lo que se infiere: Se ha detenido en el libro, más allá del pezón velado de la portada. No siempre sucede.

El veintisiete

Luna

Estos días he vuelto a La generación del 27 desde dentro de Juan Manuel Rozas, una selección ordenada de ciento cincuenta y dos textos y documentos escritos por los propios protagonistas del veintisiete, que nos acerca íntimamente a dicha generación y a su forma de entender el mundo, el arte, la literatura, la vida. Rozas cede la palabra a los propios autores del veintisiete, para que se expliquen a sí mismos como generación, y otorga al lector la responsabilidad de desarrollar, hilvanando, el guion que une los textos. Tiende un puente entre ambas generaciones, la que escribe y la que lee, evocando, sugiriendo. Esta antología crítica te invita a pensar y a amar. Por eso vuelvo a ella, porque no hay nada más preciado para entender a un autor -o a un movimiento artístico, generación, etc.- que su propia obra. Y esto, a veces, se nos olvida.

Sobre lo mundano:

  • Lo que queda se proyectará en la Lonja de Orihuela, enmarcada en unas jornadas de cine independiente local.
  • Lo que queda viajará rumbo al Central Alberta Film Festival de Canadá y rumbo al Festival Multicultural “Psicodália” de Brasil.
  • Polvo de Hadas participará en la VI Muestra “Cinema Paniso”, un rescate del olvido en toda regla.

Dejo el enlace a un diario que habla de esto último.

Delitos clásicos

Jesús Proyector

Los gatos duermen en el sofá mientras termino de ver El soborno (John Cromwell, 1951): Robert Mitchum desmantelando a unos cuantos mafiosos. Un par de noches antes revisé Hombres errantes (Nicholas Ray, 1952): Robert Mitchum haciendo pasta de rodeo en rodeo. La vi en sesión doble junto a El salario del miedo (H.G. Clouzot, 1953), en la que no actúa Mitchum pero sí Yves Montand transportando un cargamento de nitroglicerina. Los gatos también dormían aquella noche en el sofá. A ellos no les gusta el cine, más allá de algunos documentales de animales y ciertas películas de animación. Yo cada día disfruto más del clásico, sobre todo cuando hablamos de películas tan modernas como las citadas o como L’Atalante (Jean Vigo, 1934), El incinerador de cadáveres (Juraj Herz, 1969) o Salome (Charles Bryant, 1923). Lo anoté en el diario: “aprender de los clásicos a ser moderno”.

En otro orden de cosas, aunque Lo que queda aún no ha encontrado su hueco en los festivales nacionales, continúa su andadura por el circuito internacional: El próximo fin de semana se exhibirá en el Red Rock Film Festival (Utah, EE.UU.) y en el Festicini, Festival Internacional de Cinema Independente (Sao Paulo, Brasil). No todo lo que pisamos son arenas movedizas.

P.D. A cuento del galardón en el DEA, me entrevistaron en La verdad. Aquí dejo las pruebas del delito.

Nuestro primer cabezón

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Lo que queda ha obtenido el trofeo a la Mejor Película (Feature Film Competition) en la quinta edición del DEA – Open Air International Film Festival de Saranda (Albania): Ya tiene su primer cabezón. Tal cual. Antes participó en el 27th Chichester International Film Festival (UK). Y aún antes formó parte de la sección oficial del I Festival Internacional de Cinema Pedra Azul (Brasil), en el que obtuvo nominaciones a varias categorías y el trofeo “Rota do Lagarto” al Mejor Guion de largometraje. Tres nuevas coordenadas que permiten trazar un camino, el de los festivales: Mammoth Lakes, Pedra Azul, Chichester, Saranda…Y en octubre: el Great Western Catkills International Film Festival (New York, USA). Mientras llega, le sacaremos el brillo al cabezón.

Dejo unos enlaces a medios que recogen todo esto como si fuera noticia: La tribuna de AlbaceteLa verdad, Albatera Actualidad, Diario de la Vega. Y, como curiosidad, la noticia en medios albaneses: Koha, Arbresh, SotNews.

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Entre Chéjov y Rosales

Tengo claro el cine que me gusta y el que no me gusta. Me gusta el cine que me sorprende y el que se viene conmigo a casa. Unas horas, unos días. Ese cine que se queda a vivir en mi salón y en mi retina. No me gusta el cine envuelto en papel de artificio. Me aburre, me hastía.  Procuro evitarlo. Entre el gusto y el disgusto hay otro tipo de cine, la mayor parte del cine que veo, películas que me habría gustado que me gustasen más, pero que se quedan a mitad de camino. No sigo modas ni creo en cánones, más allá de este criterio: el cine que me gusta, el que no me gusta y el que se queda en medio. No es algo nuevo, por otra parte, pues ya lo dijo en su tiempo Chéjov: “Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan”.

Dicho esto, me gusta el cine de Jaime Rosales. Arriesga y suele ganar. Por eso leí El lápiz y la cámara, en busca de los cimientos de sus imágenes. El ensayo es valioso y controvertido. Me gusta, por supuesto. Y me disgusta también. No puede ser de otra manera. Su nota liminar es toda una declaración de intenciones: “No es posible vivir sin contradicciones. A lo largo de este libro espero caer en varias incoherencias. […] Tal es nuestra naturaleza profunda: contradictoria. Eso no exime a una persona o a un autor de cierta responsabilidad hacia sí mismo y hacia su trabajo. […] No todo vale ni tampoco todo puede ser completamente coherente”. Firmo debajo y sigo leyendo. Habla del cine por dentro y por fuera, del artista y del artesano, de la humildad y la tenacidad que debe tener un director de cine, de su desnudez, de la necesidad de crear obras claras y misteriosas a un tiempo, lúcidas e intuitivas. Habla de la importancia del espectador como centro de los pensamientos del creador cinematográfico: un enemigo a conquistar. También habla de otras cosas, que seguramente olvide antes porque me interesen menos o porque comulgue menos con ellas. Me gusta, sobre todo, esa idea suya del cineasta existencial -no tanto la del celuloidista-, del cine como la vida. Vivir. Rodar. Vivir rodando. Y más que nada, me gusta que me guste este ensayo suyo tanto como su cine.

Lo que queda en el MLFF’18

El estreno internacional de Lo que queda se produjo el pasado 26 de mayo en el Mammoth Lakes Film Festival (California, EE.UU.).

No me apetece hacer una loa al festival con infinitas palabras de agradecimiento, aunque eso me salga cada vez que me siento frente al ordenador. Tampoco pretendo publicar un texto aséptico y vacío de impresiones y sentimientos. En todo caso, me gustaría evitar el lugar común, tan presente en Facebook, Twitter e incluso en periódicos de tirada nacional. Y publicar algo que pese, aunque nada de lo que publique pese lo suficiente.

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La realidad es que Lo que queda se ha estrenado internacionalmente y que el MLFF es un festival casi recién nacido pero maravilloso, enmarcado en las montañas nevadas de California. Allí nos fuimos y allí nos encontramos con diversos cineastas de medio mundo que traían, como nosotros, su película bajo el brazo. No me parecieron malas películas las que vi, sino todo lo contrario. Disfruté, particularmente, con Recharge de Christopher Meyer y con Fort Maria de S. Cagney Gentry y Thomas Southerland. Tower. A Bright Day de Jagoda Szelc ganó merecidamente el premio a la mejor película internacional. Por otro lado, es fácil predecir que Jerry Carlson tenga una larga y exitosa carrera cinematográfica, su Shadow Animals así lo atestigua.

De Mammoth Lakes nos traemos unos cuantos buenos amigos. De California, además, vuelvo con una grata impresión. No esperaba disfrutarla tanto. No, al menos, de esa manera. EE.UU., al fin y al cabo, solo suponían para mí unas coordenadas más en el mapamundi. Ni siquiera su cinematografía me ha interesado en exceso. Pero un país que oscila entre Obama y Trump, definitivamente no puede dejarte indiferente una vez que has cruzado sus fronteras. Y así fue, me sorprendió. Para bien. Para volver. De hecho, ya estoy de vuelta leyendo a Joan Didion y revistando algunos de los clásicos básicos del western americano: Fort Apache, Duelo al sol, El árbol del ahorcado, Cielo amarillo. Esta última, de William A. Wellman, es oscura y maravillosa.

Aquí dejo una nota de prensa que recoge nuestro paso por el MLFF’18.

PD. Por cierto, también en mayo pero antes de acudir al festival presenté un total de nueve obritas en la XXXII Muestra Comarcal de Teatro Escolar “Ciudad de Orihuela”. Tal vez sea un buen momento para ir recopilando algunos de los manuscritos y editar una suerte de libro.

Padre Illán (las moscas)

Me niego a alimentarme de papilla artística. El arte debe conmover, conmocionar, invitarte a pensar. No es un deber, en realidad, ni siquiera una cuestión de principios. Pero qué necesidad tiene el arte de reproducir discursos caducos o, aun peor, completamente huecos. Prefiero el arte que hace preguntas al que ofrece respuestas. Ese arte valiente e inteligente de tipos como Jaime Rosales, Ruben Östlund, Magnus von Horn o Ulrich Seidl. O ese otro arte que nos llega del sur, el de Pablo Larraín. Especialmente El club (2015) se ha quedado bien arraigada a mis entrañas. De ahí no se mueve, ni de mi cabeza. El relato que os presento bajo estas líneas surge del impacto que me produjo esta endemoniada película chilena. Os dejo con él y con una foto de Carlos Montes, un artista que no se corta si su intención es cortar, un amante del arte, de todas las artes. Un amante de los de verdad.

Carlos Montes

Padre Illán (las moscas)

Las moscas durmiendo en tu boca. La palabra de Dios. Las moscas aleteando bajo tus párpados. Tu cuerpo orondo como un suculento pastel de carne, Padre Illán. Tú, que quitabas el pecado del mundo en el sotabanco de la rectoría. Tan aseado, tan bonachón. Padre Illán, Padre Illán. Recuerdo que libé tu glande por primera vez un Miércoles de Ceniza. Ahora solo las moscas patean tus testículos. Las moscas de la Cuaresma. Las de Pentecostés. La tentación, la penitencia y aquella enumeración capital del Papa Gregorio Magno: Lujuria, Pereza, Gula, Ira, Envidia, Avaricia, Soberbia. Padre Illán, no se trata de aplastar gusanos, sino de predicar la palabra de Dios, decías. “Y su perdón es el amor”. Tus manos, tus labios, el recto de mi ano. Todo es amor. La Carta de San Pablo a los Corintios, el silencio de los corderos. Tu falo. El Papa Francisco: Lujuria, Lujuria, Lujuria, Lujuria, Lujuria, Lujuria, Lujuria. Las moscas de la lujuria. Extasis, Salvación. Incluso en el pecado, Padre Illán, incluso en el Amor. Bendice tu semen y no blasfemes ni supliques que te redima. Los Santos Inocentes admiramos tu benevolencia. Tu Fe. Descansa en Paz, Padre Illán, maná para moscas famélicas, santísima sangre de Cristo.

 El amante compone esta elegía al encontrar el cadáver del sacerdote tendido en el suelo de la sacristía. A modo de homenaje póstumo, se arrodilla junto al difundo, se aferra a su pene y lo agita en busca de una última erección que nunca llega.

Tiempo para brillar

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Las alumnas de Mudic Cine de este curso todavía no han salido del instituto pero ya llevan varios meses preparando una webserie que apuesta por la amistad y reivindica la figura de diferentes científicas de todos los tiempos. Han desarrollado los personajes, han escrito los guiones, han preparado los castings… Y ahora han comenzado a rodarla, sobradas de entusiasmo, meticulosas.

Me siento orgulloso de haber timoneado durante cuatro años este proyecto y de seguir en ello. El reto de este curso es mayúsculo, pero el trabajo está siendo excelente. El trabajo de las alumnas, por supuesto, verdaderas profesionales. ¡Qué privilegio poder seguir semanalmente su evolución!

En un par de meses podremos ver el primer episodio de Tiempo para brillar en YouTube.

tiempo para brillar